Historias a la vuelta de la esquina
El Retorno de los Juglares
Por Eugenio González
Arranca el show. “¡Buenas
Noches!” Manu saluda a la doble hilera de autos que espera por la luz
verde, se ubica sobre el paso de cebra y empieza a jugar. El malabarista
alterna una, dos y tres clavas girando en el aire. Su rutina es armónica y
simétrica al comienzo, luego sorprende con trucos disociativos, complejos,
caóticos. El tiempo se agota. Atrapa la tercer clava, hace una breve reverencia
y avanza por el pasadizo entre las dos hileras de coches. Vuelve sonriente: “Cinco pesos y un nene me saludó” nos
cuenta a mí y a Fernando alias Chasca con quien esta noche comparte el
semáforo. “El faro”, como le suelen llamar.
Manu ceba mates. Me cuenta que arrojar bien alto las clavas o
hacer trucos sofisticados “garpa”
pero mucho más redituable es ponerle buena onda y sonreír. “La gente reconoce la complejidad del truco, aunque creo que lo que más
valora es la actitud”, comenta Chasca mientras moja sus mazas en alcohol
para jugar un rato con fuego.
Manu (22, neuquino) es sensible, inquieto, locuaz. Le
pregunto por sus sueños y confiesa su amor por la libertad. Le pregunto por el
amor y tímidamente deja entrever su bello conflicto: cómo amarla y al mismo tiempo dejarla ser libre. Le gusta la vida
nómade. Ya ha recorrido gran parte de Latinoamérica y su próxima aventura, con
destino a Brasil, comenzará en un par de días. Haciendo malabares cubre sus
gastos: techo, viáticos, comida, cerveza, alguna bebida espirituosa, etc.
También recicla frutas y verduras. Chasca (19) viene de Cultral Có. Es
concreto, cálido, alegre. “Y vos Chasca…
¿tenés algún sueño?”. “Mi intención
es hacer lo que me gusta. No quisiera llegar a viejo y tener que decir: uyy
cómo me hubiera gustado…”.
“Jugar”, así llaman a la actividad, y a los elementos
“juguetes”. Los niños detrás del parabrisas lo captan enseguida, sus risas y
aplausos son el reflejo de esta expresión lúdico-artística. “Más-peli-groso, más-peli-groso”, cantan los malabaristas
simulando el arengue de espectadores exigentes; ríen. Chasca se alista para
hacer su rutina con fuego. Luz roja, va.

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